¿Qué es un esguince de tobillo?

El esguince de tobillo es una lesión frecuente de los ligamentos que supone un 12% de las consultas de los servicios de urgencia, y hasta un 30% de las lesiones deportivas. Afecta en el 85% de los casos a los ligamentos laterales del tobillo, en un 5% a los ligamentos internos, y en un 10% a la sindesmosis (una membrana fibrosa que une la tibia con el peroné).

¿Qué significan los grados?

Además, encontramos diferentes grados de lesión en el ligamento:

– Grado 1: 5% de lesión de las fibras y distensión de las mismas.
Grado 2: 40-50% de lesión de las fibras, rotura parcial e inestabilidad leve.
– Grado 3: rotura completa del ligamento.

¿Tengo un esguince crónico?

El esguince crónico tiene una incidencia del 72%, y es aquel en el que los síntomas de inflamación permanecen de 6 a 18 semanas. Lo que conlleva a una posible artritis de tobillo en el futuro.

El esguince lateral de tobillo

El esguince lateral de tobillo, el más común, se produce por una flexión plantar y una inversión de tobillo forzada, que puede ocurrir en la práctica deportiva como correr, saltar o cambios de dirección, así como por caminar sobre un terreno con desnivel. Esta lesión cursa en su fase aguda con dolor, inflamación y limitación del movimiento. Y en su fase subaguda o a largo plazo produce una disminución de la movilidad del tobillo especialmente la flexión dorsal, disminuye la fuerza de la musculatura del tobillo y puede provocar limitaciones en la funcionalidad del tobillo y pie durante la marcha o el deporte. Estos problemas se observan en un 70% de los casos. Así mismo, esto puede conducir a una inestabilidad crónica de tobillo, produciéndose esguinces de repetición, en un 80% de los casos.

¿Qué se debe realizar?

El protocolo común de actuación se denomina RICE (Reposo, hielo, Compresión y Elevación), pero actualmente se considera que se debe aplicar el protocolo PEACE AND LOVE, el cuál te explicamos a continuación:

P: Protección, a través de un vendaje funcional que limite los movimientos que emporan la lesión.

E: Elevación, para mejorar el flujo sanguíneo que ayuda a la reparación de los tejidos.

A: no anti-inflamatorios, ya que la inflamación es un proceso natural de nuestro organismo que ayuda a la curación de los tejidos blandos.

C:  compresión, que nos ayuda a limitar el edema y hemorragia de los tejidos.

E: educación, ya que actualmente hay una alta evidencia que afirma que el conocimiento de lo que nos ocurre mejora el pronóstico de curación.

L: un ajuste de la carga, y sometiendo a los tejidos a carga progresiva para reanudar las actividades de la vida diaria tan pronto como los síntomas nos permitan.

O: optimismo, ya que tener una visión positiva de la lesión aumenta las posibilidades de una mejor recuperación, según la evidencia actual.

V: vascularización, las actividades cardiovasculares sin dolor unos días después de la lesión ayudan a mejorar el flujo sanguíneo y con ello a la reparación, además de tener efectos motivadores.

E: ejercicio, de movilidad, fuerza y propiocepción.

¿Por qué debo ir al fisioterapeuta?

El fisioterapeuta valorará tu tobillo confirmando que evidentemente se trata de un esguince y si es necesario te derivará para confirmar otros posibles diagnósticos como fracturas ante una radiografía.

Lo primero que tendrá en cuenta es el mecanismo de lesión, es decir como se lo ha realizado y desde hace cuánto tiempo. Después valorará el dolor, la inflamación, la movilidad articular y la fuerza la de la musculatura implicada así como la del resto del miembro inferior. También valora el equilibrio y analiza la marcha, u otras actividades funcionales en las que intervenga el tobillo. Así mismo descarta que haya otras lesiones como por ejemplo de los nervios, u otras complicaciones.

¿Qué tratamiento voy a recibir?

El fisioterapeuta, entre otras técnicas, puede emplear terapia manual para el tratamiento de su esguince, con el que se obtienen mejores resultados que con el tratamiento habitual en el que solo se sigue el protocolo RICE. Con estas técnicas, en la fase aguda se consigue una mayor mejoría en el dolor y en la flexión dorsal del tobillo. Y en su fase subaguda y crónica mejoran la movilidad, disminuye el dolor y mejora la función del tobillo.

Terapia manual para esguinces

Terapia manual para esguinces

Terapia manual para esguinces

Terapia manual para esguinces

Además, si esta terapia manual la combinas con ejercicio los efectos sobre el dolor y la funcionalidad se ven incrementados.

Tu fisioterapeuta será el encargado de pautar los ejercicios específicos que necesitas, así como sus progresiones según en la fase en la que se encuentre la lesión. Estos se basaran principalmente en ejercicios de movilidad, fortalecimiento y propiocepción, y en caso de los deportista se deberá reentrenar los movimientos técnicos antes de la vuelta a los entrenamientos.

Pero un ejemplo de protocolo sería comenzar con ejercicios de movilidad en rangos de no dolor y ejercicios isométricos para activar la musculatura, mientras el dolor no permita la carga. Después podríamos pasar a ejercicios resistidos con bandas elásticas para comenzar con el fortalecimiento, y a ejercicios de movilidad en carga parcial. Y cuando la carga este permitida se realizaran ejercicios de fortalecimiento para todo el miembro inferior como sentadillas o puntillas y ejercicios para la propiocepción como mantener el equilibrio en superficies inestables.

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