Cómo hacer automasajes de pie como si fueras fisio
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Te has torcido el tobillo. Ha sonado, se ha hinchado y ahora duele al apoyar. La pregunta inmediata siempre es la misma: ¿qué hago para que deje de doler?
Este artículo va exactamente de eso, del dolor. No de qué es un esguince ni de cómo se clasifica, sino de qué funciona de verdad para quitarte la molestia y en qué orden hacerlo.
Durante años se enseñó el famoso RICE —reposo, hielo, compresión, elevación—. Hoy sabemos que la parte del reposo absoluto es contraproducente, y que el hielo, más allá del alivio momentáneo, no acelera la recuperación.
Lo que se recomienda ahora es distinto, y se resume así:
El error más común que veo en consulta es el contrario: dos semanas de sofá y muleta «hasta que no duela nada». Ese tobillo llega rígido, débil y con el doble de trabajo por delante.
Entender esto ayuda a tratarlo bien. El dolor de un esguince tiene varias fuentes a la vez:
Fíjate en que solo el punto 1 es el ligamento. Los otros tres son perfectamente tratables desde el primer momento, y son responsables de buena parte de lo que te duele.
Cuanto antes se reduzca el edema, antes baja el dolor. Con técnicas de drenaje manual y con presoterapia se acelera notablemente ese proceso, y el alivio suele ser inmediato.
Un tobillo que no hace flexión dorsal duele y, además, obliga a cojear, lo que carga la rodilla, la cadera y la espalda. Con movilizaciones articulares recuperamos ese recorrido antes de que se instale la rigidez.
Es de las cosas que más cambian la sensación del paciente en una sola sesión.
Toda la musculatura de la pierna se tensa para proteger el tobillo. Liberarla con terapia manual quita una capa importante de dolor que la gente ni siquiera atribuye al esguince.
La diatermia genera calor profundo sin agredir la zona, lo que permite trabajar muy pronto: mejora el riego, ayuda a reabsorber el edema y baja el dolor. Puedes ver el resto de opciones en aparatología.
Aquí está el dato que debería preocuparte: hasta un 70% de las personas que se hacen un esguince vuelven a hacérselo. Y la razón principal no es que el ligamento quede débil, sino que se pierde la propiocepción: la capacidad del tobillo de saber dónde está y reaccionar a tiempo.
Esa capacidad no vuelve sola cuando deja de doler. Hay que entrenarla, y ese es exactamente el trabajo del ejercicio terapéutico: equilibrio, apoyos inestables, fuerza de peroneos, gestos del deporte que practiques.
Si dejas el tratamiento el día que deja de dolerte, has hecho la mitad del trabajo. Y la mitad que falta es la que impide que vuelvas dentro de seis meses con el mismo tobillo.
Acude a urgencias antes de nada si:
En la clínica tratamos esguinces en cualquier fase: recién hecho, a medias, o de esos antiguos que nunca terminaron de ir bien y siguen fallando al pisar en terreno irregular.
Si te lo acabas de hacer, cuanto antes empecemos, más corto será el proceso. Escríbeme por WhatsApp y lo vemos.
Escríbeme y lo vemos sin compromiso.
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